(Paris nous appartient, 1961)

(Paris nous appartient, 1961)

La piscina

Cuando me dijeron que te habías ido a vivir a Mallorca me puse muy triste pero hay que seguir. Llevo cincuenta días viniendo a la piscina. El calor de Madrid me pega la piel a los huesos, en el agua flotan familias enteras, una lengua de fuego repasa mi espina dorsal, el cielo tan azul, ya casi septiembre, ¿tu verano cómo va? No me cuentas nada.

Te escribo desde la piscina, muchas tardes me traigo aquí la merienda, si tienes cuidado con las avispas y con los niños gordos puedes echar la tarde como si nada. Entro poco en el agua porque la mitad del rato está todo lleno de viejas haciendo una gimnasia rara que se ha puesto de moda, son como un banco de peces, un cardumen de viejas con el pelo morado moviéndose lento, yo me quedo en la tierra. Si -como tú siempre dices- Madrid es un desierto, esta piscina tendría que ser un oasis, pero un oasis te lo imaginas todo para ti, y en esta piscina dejan entrar a cualquiera. Me da miedo la gente pero hago todo lo que puedo para ser feliz. Sentado en el bordillo miro las ondas del agua, el césped a un lado, el bocata de queso en mi mano, y no encuentro un sólo sitio en el que poner los ojos que no me recuerde a ti. Lo de la Carol no fue nada, el cero absoluto, a eso no se le puede llamar morreo ni se le puede llamar nada, y en los cines no nos tocamos ni de lejos. Ya sabes que yo al cine voy a ver la película.

Todas las noches recorro con la mente el camino que hay entre mi casa y la tuya como si tuviera el Google Maps dibujado por dentro de los párpados. Llamo a tu puerta en mis sueños pero nadie me abre. Supongo que la pesadilla que tengo es que nadie me vuelva a querer jamás, la noche pone siempre las cosas en su sitio, dormir es prepararse para la muerte. Cuando estábamos en clase me pasaban una nota tuya y la leía, con esos corazones que pintabas, y me creía que iba a vivir para siempre, pero ahora con todo el rollo de la universidad y lo de estar solo tanto tiempo ya no lo veo tan claro. A veces me despierta el riego automático de los vecinos de arriba con el plic plic plic de las gotas cayendo de las macetas y me imagino las cámaras de mi corazón bombeando hacia fuera y si estuvieras a mi lado no me haría falta volver a pensar.

Esto es un poco de subnormal porque ya te he dicho que aquí hay avispas pero pienso también que soy una avispa y que el tiempo para mí va más lento que para las personas y lo veo todo al ralentí, veo las horchatas pasando de los grifos a los vasos, los labios caídos de la gente intentando proyectar un nosequé por el móvil… Aunque a mí lo que me gustaría de verdad es poder parar el tiempo del todo para que la próxima vez que nos viéramos durara para siempre. No sé qué pensarás de mí, tú en Mallorca con tu estado mental de Mallorca, pero tienes que imaginarte Madrid en agosto. Madrid en agosto es como no estar. No te pienses que busco excusas, lo que te escribo es lo que siento y lo que siento es de verdad. Madrid siempre será Madrid. Cuando la piscina está vacía el agua está quieta y parece un ataúd hundido. Tengo aquí la toalla del Garfield aquella, ¿sabes cuál? En la que sale el Garfield disfrazado de médico delante de la mesa de operaciones y pone que dice “No hay tiempo que perder. ¿Dónde está mi lasaña?” Nos meábamos de la risa con esto, no sé si te acordarás. Yo es que ahora lo miro y no se me ocurre nada más triste que el puto Garfield. “¿Dónde está mi lasaña?” Lo mismo me pregunto yo todos los días.

¿Has hecho muchos amigos en Mallorca? Tendrás novio nuevo incluso, hablo por hablar. Eres mazo de guapa y te mereces lo mejor, no te miento. Mallorca yo no la he visto más allá de la tele pero he leído en internet que está muy bien. ¿Tú te acuerdas de los dibujos de la piscina ésta? ¿Los muñecos como con pollas de madera que los dibujaron los yonkis rehabilitados de no sé qué historia del ayuntamiento? Que cuando vimos la peli de “3 Mujeres” dijimos “los dibujos son como los de la pisci del Pinar Alto”. Qué fuerte. Yo me partía la caja. La vimos en el proyector de mi hermano Miguel cuando se lo llevaron al hospital por lo del hígado. Sigo prefiriendo el cine al proyector porque en el cine lo dejan todo oscuro y te olvidas de las cosas, dejas de ser tú y la luz te lleva. La chica mayor de la peli tenía los dientes como los tuyos, como espejos grandes, a mí siempre me han gustado tus dientes y si te los pudiera tocar ahora te los tocaba.

Queda una semana para septiembre y todavía no sé ni lo que vas a estudiar ni si piensas volver de visita. No sé qué planes de futuro tienes y no sé qué les has contado a los demás porque ya no me hablo con nadie. Voy a escuchar tu carcajada desde el Mediterráneo pero me da igual: quiero que vuelvas a Madrid conmigo. Yo no puedo ir a Mallorca porque la nota de corte me dio para lo de las telecomunicaciones y si no me saco la carrera te puedes imaginar, me mata mi padre. Sé que no puedo competir con Mallorca, pero también sé que yo te quiero en plan en serio y que esto es algo que no pasa casi nunca (a mí es la primera vez que me pasa). Es amor del bueno. Llevo cincuenta días viniendo a la piscina pero intento siempre que no me pegue el sol directo, sigo igual de blanco, he estado haciendo pesas y pienso que se me nota, te doy estas informaciones por si dudas del tema del físico, estoy guapo y me peino como a ti te mola. Si tú quisieras volver a ser mi novia te daría un abrazo y no te soltaría, pero la decisión la dejo en tus manos porque creo en la libertad de la mujer y enrollarme más con el tema sería presionarte y para qué.

Con los dibujitos de la piscina me pasa como con el Garfield, ya no me hacen ninguna gracia, pero significan mucho para mí. Los miro y los miro y es como si me llamaran por mi nombre, no sé. Paso tanto tiempo solo que a veces se me va una semana entera sin que diga ni una palabra. Mis dibujos preferidos son los del fondo, el laberinto con el dragón y el ejército de los muñecos con las pollas, si buceas puedes tocarlos y notas el relieve de los azulejos en las yemas de los dedos. Estar debajo del agua es como parar el tiempo, es lo mejor del mundo, ¿vendrás alguna vez para que te lo enseñe? Los azulejos del fondo tienen grietas, un tacto rugoso y a la vez resbalan. Da un poco de grima. Cuando vengas a verme te voy a llevar al restorán de mi padre, luego a que bailes y luego nos vamos a colar de noche en la piscina y vamos a tocar los dibujos con las manos. La sensación no se te va de la cabeza.

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Texto del verano publicado en el último número de Ruby Star.

(Zabriskie Point, 1970)

(Zabriskie Point, 1970)

Dado su delicado estado

A una señora de Palencia se le mueren el hijo mayor, la nuera, el nieto y la nieta en un accidente de avión. Como el vuelo iba de Alicante a Mallorca los de la aerolínea deciden contratar a psicólogos de las dos ciudades y pagar la terapia de las familias de los ochenta y seis muertos y la señora de Palencia empieza a pegarse siete horas de coche —siete de ida siete de vuelta— cada quince días para llegar a la consulta de la psicóloga Eugenia San Agustí de Alicante con su hijo el pequeño de la mano. “Seguimos echando de menos al Richy. Parece mentira pero para el nano ha sido más duro que para los demás. Acaba de cumplir trece y no está hecho a la vida. En el instituto lo pasa fatal. El padre le está enseñando a conducir pero le sigue sobrando tiempo”. En la primera sesión la psicóloga les pone un vídeo del accidente con el avión cayendo al mar envuelto en llamas como una hoja seca rebotando contra el aire. Es el mar más azul que han visto nunca. “Se habla mucho de los que se van, pero, ¿qué pasa con los que nos quedamos?” Durante los trayectos en coche la madre y el hijo escuchan unas recopilaciones de horas y horas de chistes de humoristas famosos de España que el chaval se ha descargado de internet. En los primeros viajes no paran de reír. Cuando están con los radiadores en casa se sienten más solos que cuando están con las ventanillas subidas y el ambientador de pino en la carretera. “Hay un número de teléfono que tú vas y llamas y hablas con gente… profesionales, gratis, lo paga la compañía, hotline emocional, muy directo, a flor de… son sudamericanos pero te hablan en voz baja…” La psicóloga lleva puestos unos guantes de algodón blancos porque tiene las manos quemadas. Cada vez que pasan por Alicante la madre y el hijo se beben un vino a la salud de las víctimas porque tienen aprendido que no te puedes fiar de la gente que no bebe. “Nos lo ha dicho mi marido. Él no viaja porque es más hacia dentro y nosotros somos más hacia fuera. Yo de joven cantaba como la Mari Trini, mi Richy pobrecito con lo del voleibol, el yayo y las polaroids, al peque le gusta bailar… no lo soporta”. También aprovechan para visitar al presidente de la Asociación de Familiares de Fallecidos y Heridos. “Mikel es un líder para todos”. Brindan por los recuerdos y se dicen serios que menudo miedo da estar en el presente y no saber lo que vendrá luego, afuera chispea contra las ventanas, el presidente contesta mensajes de whatsapp en los postres. “Un hombre tan joven y tan resuelto. Mikel siempre ha sido como un padre… un pequeño padre”. Los preparativos de la Barbacoa Solidaria están muy avanzados. Una tarde, volviendo a Castilla, la madre le dice al hijo que conduzca él. “Sé que tu padre te deja”. El volante ha estado al sol y le quema entre las manos. Si estuviera en el instituto pasaría por encima del Litros y daría marcha atrás para repasarlo. La madre lee el Diez Minutos y el hijo mira concentrado hacia un punto de fuga en el horizonte. Una voz de uno de los chistes del reproductor de mp3 grita “Doctor, doctor, dígame la verdad, ¿cuánto me queda?” Se tarda casi un día en ir y volver y en agosto es insoportable. “Pero luego te duermes y ya está”. Igual que un sueño.

(Série noire, 1979)

(Série noire, 1979)

ELLA

Hay una cajera española en el supermercado “Supersol” de debajo de mi casa que está llena de odio. Tiene unos 50 años y aparte del chaleco ese verde con el logo del Supersol viste siempre con pantalones de chándal grises anchos y camisetas de recuerdo de lugares en plan “Ven ven ven a Los Ángeles de San Rafael”, “Ribera del Duero, el hogar del vino”, “Zahara de los Atunes: esta ronda la pago yo”, etc. Lleva también el colgante clásico de la cruz con el Cristo y otro de un corazón rosa bastante grande, y en una muñeca tres pulseras flúor -amarilla, verde y naranja- cada una con el mismo patrón del símbolo de la paz (!) recorriendo la circunferencia.

Algunas cosas que la he escuchado decir en el último año:

—”Putos chinos los chinos de la mierda es siempre culpa de los chinos qué hijos de puta que son… pero también qué listos”.

—”Bonita si ya no sabes contar haz el favor de no salir de casa”. (a una señora de 90 años que decía que le había dado mal el cambio)

—”Tu marido será un cerdo y un maricón de los más grandes del universo pero sigue siendo tu marido”.

—”No eres más subnormal porque todavía estás aprendiendo”. (a una niña de 2-3 años que tiró unas patatas fritas al suelo)

—”Si no queda Pascual es por tu culpa, Lucía… Que no me venga nadie a echar la culpa porque yo me paso por el coño la Pascual y lo que haga falta, ¿vale? ¡Me la paaaso por el coño!" (no sé de qué estaban hablando)

Una vez crucé por delante de la tienda mientras echaban el cierre y vi que la había ido a recoger su hija. La hija llevaba una camiseta de “UB40”.

(Ms. 45, 1981)

(Ms. 45, 1981)

(The Hotel New Hampshire, 1984)

(The Hotel New Hampshire, 1984)

(The Secret of My Succe$s, 1987)

(The Secret of My Succe$s, 1987)