(Zabriskie Point, 1970)

(Zabriskie Point, 1970)

Dado su delicado estado

A una señora de Palencia se le mueren el hijo mayor, la nuera, el nieto y la nieta en un accidente de avión. Como el vuelo iba de Alicante a Mallorca los de la aerolínea deciden contratar a psicólogos de las dos ciudades y pagar la terapia de las familias de los ochenta y seis muertos y la señora de Palencia empieza a pegarse siete horas de coche —siete de ida siete de vuelta— cada quince días para llegar a la consulta de la psicóloga Eugenia San Agustí de Alicante con su hijo el pequeño de la mano. “Seguimos echando de menos al Richy. Parece mentira pero para el nano ha sido más duro que para los demás. Acaba de cumplir trece y no está hecho a la vida. En el instituto lo pasa fatal. El padre le está enseñando a conducir pero le sigue sobrando tiempo”. En la primera sesión la psicóloga les pone un vídeo del accidente con el avión cayendo al mar envuelto en llamas como una hoja seca rebotando contra el aire. Es el mar más azul que han visto nunca. “Se habla mucho de los que se van, pero, ¿qué pasa con los que nos quedamos?” Durante los trayectos en coche la madre y el hijo escuchan unas recopilaciones de horas y horas de chistes de humoristas famosos de España que el chaval se ha descargado de internet. En los primeros viajes no paran de reír. Cuando están con los radiadores en casa se sienten más solos que cuando están con las ventanillas subidas y el ambientador de pino en la carretera. “Hay un número de teléfono que tú vas y llamas y hablas con gente… profesionales, gratis, lo paga la compañía, hotline emocional, muy directo, a flor de… son sudamericanos pero te hablan en voz baja…” La psicóloga lleva puestos unos guantes de algodón blancos porque tiene las manos quemadas. Cada vez que pasan por Alicante la madre y el hijo se beben un vino a la salud de las víctimas porque tienen aprendido que no te puedes fiar de la gente que no bebe. “Nos lo ha dicho mi marido. Él no viaja porque es más hacia dentro y nosotros somos más hacia fuera. Yo de joven cantaba como la Mari Trini, mi Richy pobrecito con lo del voleibol, el yayo y las polaroids, al peque le gusta bailar… no lo soporta”. También aprovechan para visitar al presidente de la Asociación de Familiares de Fallecidos y Heridos. “Mikel es un líder para todos”. Brindan por los recuerdos y se dicen serios que menudo miedo da estar en el presente y no saber lo que vendrá luego, afuera chispea contra las ventanas, el presidente contesta mensajes de whatsapp en los postres. “Un hombre tan joven y tan resuelto. Mikel siempre ha sido como un padre… un pequeño padre”. Los preparativos de la Barbacoa Solidaria están muy avanzados. Una tarde, volviendo a Castilla, la madre le dice al hijo que conduzca él. “Sé que tu padre te deja”. El volante ha estado al sol y le quema entre las manos. Si estuviera en el instituto pasaría por encima del Litros y daría marcha atrás para repasarlo. La madre lee el Diez Minutos y el hijo mira concentrado hacia un punto de fuga en el horizonte. Una voz de uno de los chistes del reproductor de mp3 grita “Doctor, doctor, dígame la verdad, ¿cuánto me queda?” Se tarda casi un día en ir y volver y en agosto es insoportable. “Pero luego te duermes y ya está”. Igual que un sueño.

(Série noire, 1979)

(Série noire, 1979)

ELLA

Hay una cajera española en el supermercado “Supersol” de debajo de mi casa que está llena de odio. Tiene unos 50 años y aparte del chaleco ese verde con el logo del Supersol viste siempre con pantalones de chándal grises anchos y camisetas de recuerdo de lugares en plan “Ven ven ven a Los Ángeles de San Rafael”, “Ribera del Duero, el hogar del vino”, “Zahara de los Atunes: esta ronda la pago yo”, etc. Lleva también el colgante clásico de la cruz con el Cristo y otro de un corazón rosa bastante grande, y en una muñeca tres pulseras flúor -amarilla, verde y naranja- cada una con el mismo patrón del símbolo de la paz (!) recorriendo la circunferencia.

Algunas cosas que la he escuchado decir en el último año:

—”Putos chinos los chinos de la mierda es siempre culpa de los chinos qué hijos de puta que son… pero también qué listos”.

—”Bonita si ya no sabes contar haz el favor de no salir de casa”. (a una señora de 90 años que decía que le había dado mal el cambio)

—”Tu marido será un cerdo y un maricón de los más grandes del universo pero sigue siendo tu marido”.

—”No eres más subnormal porque todavía estás aprendiendo”. (a una niña de 2-3 años que tiró unas patatas fritas al suelo)

—”Si no queda Pascual es por tu culpa, Lucía… Que no me venga nadie a echar la culpa porque yo me paso por el coño la Pascual y lo que haga falta, ¿vale? ¡Me la paaaso por el coño!" (no sé de qué estaban hablando)

Una vez crucé por delante de la tienda mientras echaban el cierre y vi que la había ido a recoger su hija. La hija llevaba una camiseta de “UB40”.

(Ms. 45, 1981)

(Ms. 45, 1981)

(The Hotel New Hampshire, 1984)

(The Hotel New Hampshire, 1984)

(The Secret of My Succe$s, 1987)

(The Secret of My Succe$s, 1987)

¡Dadme dinerooo! :*

¡Dadme dinerooo! :*

(Firestarter, 1984)

(Firestarter, 1984)